¡Que maquinón!
Hay gente a la que le gustan los autos. Los miran, los admiran, los poseen, los lavan, los alaban, los conocen y reconocen. Gente que tiene un auto y envidia los otros, que lo cambia cada tres meses, que lo quiere como a un hijo (y a veces más).
Yo no soy uno de ellos. No tengo auto, no me interesan y me da igual la marca, el modelo, el motor o el color, mientras me lleve donde tengo que ir.
Pero hay otras máquinas que si me apasionan (y a veces hasta me emocionan): las máquinas de imprimir.
Desde la más sencilla prensa hasta la más compleja rotativa, pasando por la impresora chorro de tinta o la fotocopiadora, cualquier máquina en la que entra un papel en blanco y sale un papel impreso me llama la atención.
Por eso, cuando me enteré vía Xataka que ya estaba instalada y funcionando la primera Espresso, casi se me pianta un lagrimón.
La Espresso no es una máquina de hacer café, aunque en el tiempo en el que otras preparan una infusión ella te hace un libro de 300 páginas, interior a un color y tapas a cuatro colores (bueno, en realidad tarda como tres minutos en hacerlo, pero vale la pena la espera).

¿Qué diferencia a la Espresso de otras máquina de imrpesión por demanada? Que esta hace un libro con mínima (o nula) intervención humana. No hay que tener ningún conocimiento previo para operarla. Como un cajero automático basta con elegir el título deseado de una lista (actualmente hay disponibles unos 200.000) y sentarse a esperar entre tres y seis minutos hasta que esté terminado (impreso y encuadernado).
La empresa que la fabrica es OnDemandBooks y además de la que ya está funcionando en el Banco Mundial están a punto de instalar otras dos (en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la Biblioteca de Alejandría en Egipto).
Pero aunque por ahora son tres, estoy seguro que no pasará mucho tiempo para que máquinas similares (más pequeñas, más económicas y quizás hasta más rápidas) empiecen a poblar las bibliotecas del mundo o los supermercados o hasta las propias librerías.
Cualquier librero de barrio, con un local de 3 x 3, una computadora, internet y una Espresso podrá ofrecer a sus clientes (a los que todavía les guste leer en papel) cualquier libro del mundo, nuevo, viejo o agotado, a bajo costo y sin esfuerzo.
Y para que se emocionen como yo ante esta pequeña maravilla, les dejo el video que muestra el proceso completo de fabricación de un libro y que demuestra que no solo la industria atomotriz puede producir un “maquinón”.
Nota: aunque todas las fuentes indican que la Espresso está fabricada por ODB, el video etá firmado por una empresa llamada Perfect Systems con un misterioso sitio web casi sin información. Queda pendiente averiguar que relación hay entre ambas empresas.
Más info:
The Espresso Machine Debuts