¿Quién quiere un diccionario de papel?
Todas las mañanas vengo caminando a la oficina. Son pocas cuadras, unas diez, pero en ese breve trayecto paso por tres kioscos de diarios y revistas.
Hace rato que me llama la atención la cantidad de libros que se exponen en ellos, y eso que son simples kioscos de barrio, con el surtido mínimo indispensable para satisfacer al vecino y al comerciante de la zona.
Con esto quiero decir que tienen muchos menos libros que los grandes kioscos del centro o de las avenidas principales de la ciudad y que casi todos los que tienen son los que vienen “de regalo” con algún otro producto (diario o revista) o los de “compra opcional” de esos mismos productos.
Los diarios, espcialmente La Nación y Clarín, inundan los kioscos de libros de todo tipo. Tienen varias colecciones paralelas, de ficción, historia, historietas y principalmente distintos tipos de enciclopedias.
Varias veces el año pasado estuve por escribir un post sobre el tema, preguntándome cuánto tiran esos libros, qué tanto venden y cuánto ayudan a aumentar la venta de los diarios respectivos.
Luego, se me fueron las ganas y además pensé (equiviocadamente) que durante el verano no iba a haber tantos libros en los kioscos.
Ahora, cuando falta poco para que empiecen las clases, otra vez comienza la avalancha y los protagonistas principales son, cuando no, los diccionarios y las enciclopedias.
Esta mañana, viniendo a la oficina, al ver que en el kiosco había ya media docena de diccionarios diferentes para elejir me dije que era hora de reflotar este viejo post, pero hablando especialmente de esa manía de editar diccionarios para el comienzo de las clases.
Las preguntas que rondaban mi cabeza eran muchas: ¿No hay nada mejor que se pueda ofrecer a los niños? ¿Cuántos diccionarios se pueden llegar a comprar por familia? ¿Alguien usa todavía un diccionario de papel habiendo docenas en internet de uso sencillo y gratuito? ¿Cambian, revisan, o retocan un diccionario de un año a otro o es siempre el mismo producto con otra tapa?
Al llegar a la oficina grande fue mi sorpresa al encontrar entre mis e-mail uno que tenía mucho que ver con este tema. El remitente es el Inadi y el texto es el siguiente:
El INADI RECLAMA EL RETIRO INMEDIATO DE LA VENTA DEL DICCIONARIO DE LA REVISTA GENIOS POR INCLUIR TÉRMINOS DISCRIMINATORIOS
Ante la constatación por parte del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) de la comisión de un hecho discriminatorio en la definición de la palabra judío/a en el diccionario Espasa que acompaña la última edición de la Revista para chicos “Genios”, a través de una acción inmediata su titular se comunicó con los responsables.
Desde el Area Jurídica del INADI se enviarán cartas a los responsables de la edición intimando al retiro de la venta, la retractación pública y la no reedición del diccionario en esos términos.
El diccionario, parte de una promoción de comienzo de clases de la edición nª 469 de la publicación “Genios” de AGEA S.A , en su página 230 define judío como adjetivo o sustantivo: Israelita, hebreo. De Judea. Fig. Avaro y usurero. Está editado por Emecé Editores S.A/Espasa e impreso por Mariano Mas S.A.
“El hecho es gravísimo fundamentalmente por su significado y contenido pero además por la extendida distribución que supone a lo largo y ancho del país -garantizada por la intervención del Grupo Clarín-, en especial en esta última edición que se da en el marco del comienzo de clases”, expresó María José Lubertino, presidenta del INADI.
“Resulta incompresible que a una editorial de seriedad como Espasa, a la habitual cuidada edición de la Revista Genios y a la intervención de un grupo de la importancia de Clarín se les haya pasado por alto en la corrección semejante aberración”, dijo Lubertino y agregó: “estoy segura de que habrá una inmediata reacción de las empresas involucradas con la correspondiente retracción pública y retiro de esta edición de la venta”.
Con esto respondo al menos a una de mis múltiples preguntas: estos diccionarios no los revisa nadie… hasta que salen a la venta.
Quedará para otro post tratar de responder al resto de mis preguntas, ya sea las que tienen que ver con los diccionarios, como aquellas relacionadas con la venta de libros en los kioscos como opcionales de los diarios, un tema que, a mi entender, debería preocupar a editores y libreros.
Febrero 26th, 2007 at 20:30
Las ediciones que sacan los diarios van decayendo en cuanto a calidad con el correr de los años.
Si hace un tiempo La Nación sacó una linda colección de Literatura argentina con libros de tapa dura, buen papel y precios razonables, ahora lo único que se consigue son las ediciones de las novelas del verano (elegidas con un criterio tan pasmoso que pueden mezclar a Cohelo con Hemingway) en las horrendas ediciones de la editorial Chilena Sol 90.
No pido libros cosidos, pero al menos, creo que la industria editorial sobrepasó la edición de pulp ficitions.
El papel que se usa en las ediciones de libros que vienen con Clarín y Página/12 son horrorosas y están muy mal editados.