1984
Dentro de pocos días comenzará a emitirse en la televisión argentina una nueva edición de ese experimento llamado Gran Hermano.
Quince o veinte personas se encerrarán “por su propia voluntad” en una especie de casa construída para tal fin, donde serán filmados -y observados- durante las 24 horas.
Igual que en ediciones anteriores no podrán tener contacto con el mundo exterior: no habrá TV, ni radio, ni computadora con internet, ni correo postal o electrónico, ni teléfono. Pero esta vez habrá una escapatoria o, al menos, una distracción ante tanto aburrimiento, tanto tedio, tanta monotonía.
E, increiblemente, la distracción no será para el público sino únicamente para los propios conejillos/participantes, ya que este año tendrán allí una biblioteca… con libros (vale la aclaración porque podía ser que estuviera de adorno nomás).
Aun no se sabe cuántos serán, tampoco si los participantes saben leer, ni si querrán leer en lugar de pelear con sus compañeros o sacarse los mocos. Se sabe que la selección de los títulos la realizarán escritores, periodistas y “famosos” (se podrían recopilar todos los reportajes en los que se pregunta “¿qué libros te llevarías a una isla desierta?”).
Y también se sabe que hay un único título que tiene la entrada prohibida. Es obvio ¿no?
Enero 15th, 2007 at 11:33
[...] Hace un tiempo había leído que los productores de Gran Hermano preparaban una biblioteca para la casa, armada a partir de sugerencias de famosos. [...]